martes, 9 de marzo de 2010

Final Fantasy Sucks (Y acerca del gameplay)

Ahí. Lo dije y no me arrepiento.

Mi boletín de X Box me acaba de avisar que el lanzamiento HOT (así de "Debes comprar esta shite pero ¡YA!") del mes es Final Fantasy XIII, y francamente, no tenía ni idea de que hoy lo iban a lanzar. Al contrario del día que salieron a la venta Modern Warfare 2, FIFA 10, Mass Effect 2 o incluso The Beatles Rock Band, yo no he escuchado comentarios de expectación por parte de la mayoría de mis amigos gamers. Y la razón es sencilla: la serie de Final Fantasy NO son videojuegos verdaderos, en el sentido completo del término.

Todo el chiste de los Final Fantasy, de acuerdo a todos los nerds que he conocido que adoran fanáticamente la serie, es la historia y los personajes. Ahora bien, el medio por el cual un videojuego "narra" una historia no es a través de sus bonitas gráficas, cutscenes, cuadros de texto y demás, sino a través del gameplay. Sin este elemento clave, los juegos simplemente no son juegos.

Piensen en la serie de Zelda. El gameplay es la forma en que el jugador interactúa con el juego para que éste a su vez lo sumerja en los elementos narrativos y estéticos del juego. Todo el gameplay de la serie de Zelda está construido alrededor de la idea del "Ciclo del héroe" que se repite en variadas culturas alrededor del mundo y en diferentes medios narrativos. Todos estamos familiarizados con este modelo de historia: un hombre joven (por lo general) vive feliz hasta que toma consciencia de su destino como posible salvador y emprende un viaje de descubrimiento y crecimiento personal que lo llevará a realizar grandes hazañas y cumplir su destino, conociendo a personajes que pueden ayudarle o no, hasta enfrentar a su némesis.

Pero, yendo más allá con la definición de "héroe", Kant propone que éste es alguien cuya moral no le permite poner ojos ciegos al sufrimiento de los demás. El Héroe Kantiano trabaja cada día, con todas sus fuerzas por lograr cambiar su mundo, por la gente que vive en él, y cambiando sus vidas. En ese sentido, la ya mencionada serie de Zelda es ejemplar: No sólo en su guión (si, hasta los videojuegos tienen), sino en la manera en que éste es contado, y cómo el jugador experimenta el crecimiento de Link. En el mejor sentido Kantiano, no sólo se dedica a eliminar monstruos y hechiceros malignos: él trabaja activamente en cada lugar que visita resolviendo pequeñas "empresas", sin necesidad muchas veces de usar su espada o combatir. El juego, a través del gameplay, enseña que un héroe no sólo se dedica a las grandes hazañas, sino que su sentido ético hace que hasta lo más pequeño o insulso sea importante para él, si es en beneficio de la gente que vive en su universo... y haciendo que el jugador participe de esas ocasiones "jugándolas".

Muchos argumentarán "¡oh hey pero los Final Fantasy igual hacen eso!". Lo hacen simplemente en un nivel de lo que cuentan, pero no cómo lo cuentan. El gameplay en todos los Final Fantasy es básicamente igual (y, por extensión, a todos los RPG's de este estilo) y por eso no pasan de ser productos para un mercado muy específico. No son videojuegos reales en el sentido de que, fuera de que se JUEGAN en una consola, podrían lo mismo hacerse sobre una tabla o emborrachándose y pretendiendo que uno es Cloud. Poner órdenes de texto para combatir o realizar acciones no es construcción de narrativa a base de gameplay, es poner comandos en lo que es, de otra forma, una cinta interactiva.

Comparen eso con Fall Out, con una narrativa abierta que enfatiza los aspectos de exploración, decisión moral ambigua (el "héroe" de Fallout puede seguir el ideal Kantiano o ser simplemente un antihéroe, o un "villano") y el crecimiento de habilidades que experimentamos a través del gameplay. Éste es un concepto difícil de entender, pues mucha gente piensa que sólo se reduce a la "jugabilidad". Sin embargo, tal como la forma y el color para la pintura, el montaje de escenas en el tiempo en el cine, o el ritmo, entonación y voces en la literatura, es la verdadera materia prima de la narración en los videojuegos, los cuales, por otro lado, a pesar de tener (algunos) una "historia" o guión que seguir, son en realidad una forma de "narrativa emergente", donde el jugador reconoce dentro de una trama general momentos donde ÉL es dueño de cómo esa historia se desarrolla, con sus pequeñas experiencias catárticas que pueden incluso no tener nada que ver con el objetivo principal del juego. Igualmente, por eso en la serie de Grand Theft Auto lo mismo podemos dedicarnos a acabar el juego o a causar pura destrucción sin sentido: en ambos casos hay una cuestión catártica y de experimentación de sensaciones, pensamientos y conceptos que no son tan diferentes en ese sentido a lo que nos provocan otras formas de expresión.

Los Final Fantasy carecen de todo eso. Son populares entre gente que les gusta una historia fácil y que les dé todo en bandeja de plata, con poco esfuerzo para pensar. Sus personajes son ALTAMENTE estereotipados y no representan ningún avance en cuanto al manejo que otros juegos hacen de ellos, puesto que el usuario sabe exactamente que esperar y que sentir moral y estéticamente de ellos, y no hay nada arriesgado, meritorio y mucho menos artístico en una serie cuyas mayores virtudes siempre han sido la música y sus bonitas gráficas, y para los que leen esto, es hora de aprenderlo bien: un videojuego no es lo que ves en pantalla, sino cómo interpretas y manipulas lo que pasa en ella, que no es más que una interfaz, tal como lo son las páginas de un libro, la pantalla de un cine o la piedra de un edificio.

lunes, 8 de marzo de 2010

No aprender

Acaban de decir en History Channel algo que todos deberíamos reflexionar: cualquier líder que se marca a sí mismo como un enviado de la providencia a salvar a su gente, que esgrime una especie de "misión divina y moral" para acabar con los enemigos internos y externos del estado como base para entablar "guerras santas" plenamente justificadas no es algo realmente bueno para la gente.

Todos recordamos a George Bush, invocando un derecho divino y "estar en el lado de Dios" para iniciar su campaña mundial contra el terrorismo, atribuyéndose después el diabólico derecho de atacar cualquier país sospechoso de albergar a los cuates de Bin Laden. O, en el otro espectro continental, ideológico y económico, a Hugo Chávez proclamando un "Socialismo Cristiano" que no tiene nada de diferente al poder absoluto que tenían los monarcas europeos, sólo vestido con los últimos harapos del ideario stalinista y el culto al "hombre fuerte", tan arraigado en América Latina.

Felipe Calderón, sin ser tan espectacular, o no dar pruebas evidentes de estar delirando, ha estado lentamente dando signos de cuál es su verdadera educación política e intelectual. Empezó una guerra absurda, innecesaria y violenta, basada meramente en conceptos bastante maniqueos, y alejada de las razones sociales, políticas y hasta geográficas (Hello USA!) detrás de la problemática a atacar. Lo peor es que esta guerra, como todas las iniciadas como un método para "purgar lo malo de la sociedad" no distingue entre los "malos", los "buenos" y los que simplemente no les importa nada más que dedicarse a lo suyo tranquilamente.

Al igual que cualquier gobernante absolutista, Calderón pregona un nacionalismo (paréntesis: ¿vale la pena festejar el bicentenario con tanta pompa cuando ochenta y cinco por ciento de la gente que conozco dice que se iría de aquí a la primera?) que busca inflamar en los más ignorantes un amor por México sin formar una mentalidad crítica acerca de su funcionamiento como sociedad. La censura y los ataques a la prensa son golpes comunes en un país tan desinformado como China, y sin necesidad de aplicar las draconianas medidas de allá. Mantener a un pueblo ignorante, sumido en la creencia cristiana (y muy, pero muy panista, oigan su retórica y vean los anuncios que cuelgan por todos lados) que ésta es una tierra privilegiada por Dios, es una costumbre que se forjó desde el término de la Revolución, y que la extrema derecha ha mantenido viva con la ayuda de gente ignorante y desempleada, atenida a "lo que designe la providencia". Forja alianzas con los que antes fueron enemigos, convirtiéndolos y absorbiéndolos como lo hacía Franco, eliminando de forma insidiosa y efectiva cualquier forma de oposición organizada, y haciendo que la gente pierda la confianza en los partidos y el sistema político en general en que vivimos. Y eso, sin mencionar las recientes alianzas con la iglesia para establecer "Capellanías" en cuarteles militares, hospitales y escuelas... ¡en una nación laica!

Y luego se preguntan porque nuestra ciencia y tecnología están como están.

No aprender es una costumbre que hemos tenido desde que supuestamente nos gobernamos a nosotros mismos. Estamos tan habituados a ella, que ya olvidamos que hace cinco meses estábamos todos encabronadísimos por el alza a los impuestos. Olvidamos que la supuesta transición democrática está sembrada de dudas. Olvidamos a nuestras más grandes y valiosas mentes, convaleciendo avejentadas como símbolos de una lucha perdida o exiliados autoimpuestos hartos de que en su tierra se privilegie la cultura de la tranza, de la ignorancia, la estulticia y el favoritismo. Estamos habituados a criticar al dueño de la mano que señala, y cerrar los ojos a la dirección en que apunta el dedo.

Algo tiene que cambiar aquí. Algo tiene que moverse. Algo que suponga, por fin, conocer la auténtica libertad que otorga la capacidad de manejar nuestros destinos sin sentirnos oprimidos por las tenazas de la ignorancia, la violencia, la corrupción y el fascismo clandestino que hemos conocido por tanto, tanto tiempo.

sábado, 6 de marzo de 2010

Oscaritos

Cuando ganó Heath ledger el Oscar al mejor actor por interpretar al Joker en Dark Knight, debo confesar que me emocioné. Sin embargo, no es la clase de emoción que sientes al ver al equipo que le vas ganar el campeonato, o cuando acabas un trabajo bien hecho y los demás te lo reconocen. Fue simple emoción nerdosa de ver que el mito de Batman es lo bastante poderoso y duradero como para garantizarle un reconocimiento póstumo a uno de los mejores actores de su generación

Como sea, hace mucho que no entiendo cuál es la expectación cada año. De chamaco me emocionaba ver la ceremonia, como ya dije, con el morbo de ver lo inalcanzable. En 1994, yo ya había visto en video tanto Pulp Fiction como Forrest Gump. Me gustaba Forrest Gump (hey, era un escuincle, y a todos los escuincles les gustan las historias "bonitas"), pero ver Pulp Fiction en VHS me cambió la vida. No la entendí en su momento, pero DEMONIOS tenía todo: sangre, risas, diálogos excelentes, tomas geniales, y la música ruleaba. Y Forrest Gump, bueno... es una película bonita, revisionista de la historia de los gringos y etc etc etc.

Escribo este rant medio incoherente porque, como todos saben, mañana es noche de Oscares. Y, en estos meses, hemos visto la campaña mercadotécnica por Avatar, que según algunos les ha cambiado la vida, a pesar de ser "same ol' shit, this time in 3-D". He escuchado a gente que considero inteligente y crítica decir que vale la pena verla simplemente porque "se ve preciosa". Y, regresando a la campañita que se ha hecho a su favor, muchos críticos dicen "va a cambiar la forma de hacer cine" sin decir específicamente porqué. Tal vez no vieron Toy Story hace diez años.

Si ganase Avatar, sería la seña inequívoca de que el pesado de Peter Greenaway tiene razón: el cine ha muerto. La gente ya no va al cine a ver una pelicula, sino videojuegos escapistas (y lo peor, que NO SE PUEDEN JUGAR) cuyo mayor mérito es que tienen gráficos más avanzados que un PS3. Un movimiento mediático sin precedentes se ha encargado de poner a esta película completamente anodina en el mismo nivel de joyas del cine Pop como Star Wars, Raiders of the Lost Ark o la trilogía de Lord of the Rings. Y lo peor es que Cameron ya amenazó con hacer una serie de TV, libros, juguetes, y demás, cimentando el status de su cinta como una franquicia para la Generación Y, ambientalismo y multiculturalismo hipócritas incluido (me pregunto si alguien salió del cine pensando "demonios el imperialismo sucks" y no "OMG viste cuando volaban OMG se veía genial!"). La celebración de los que están acostumbrados al HD, al dolby digital y a una realidad tan "aburrida", "gris" y "sin emoción" que literalmente se darían un tiro si alguien los sentase a ver Citizen Kane, Casablanca o Happiness, por mencionar una movie en color.

Ya espero los rants acostumbrados en los comments (si es que dejan) pero sinceramente, que hueva los que salgan a defender Avatar. Les diré que sí, que su movie es muy bonita, adiós y muchas gracias por su opinión. Usted es de las personas que sólo puede aguantar ver una historia de indígenas siendo oprimidos cuando tiene un final feliz, estereotipa a toda clase de nativos como hippies abraza-árboles (que encima NECESITAN que llegue un forastero que se convertirá en el mejor de ellos, como es el sueño de todo colonizador) y pasa en otro planeta con el que no puede identificarse (ni siquiera existe) porque, demonios, es muy difícil hacer una movie en, ya saben, EL MUNDO REAL, donde BAD SHIT HAPPENS y por tanto, nadie debería estar interesado (como de verdad pasa).

Esto se alarga, y realmente sólo quería rantear hoy, porque neta, estoy harto de oír de Avatar. Gente diciendo las mismas cosas, una y otra vez, y en realidad, nadie se da cuenta que una película importante, del tamaño de Pulp Fiction hace diez y séis años, que REALMENTE cambie la forma de narrar películas y de entender la cultura de una época, porque el cine, a final de cuentas, es un arte narrativo, no ha salido. Y el mismo chiste no mejora sólo porque cada vez que lo cuentes lleves un traje diferente. Los Oscares deberían servir de pretexto para los cineastas en pensar cómo hacer que el cine siga siendo cine y no un escaparate para las capacidades de la última versión de Maya.

jueves, 4 de marzo de 2010

Vivir para siempre

Han sido casi siete meses desde que Oasis se separó, y no he dicho nada al respecto aquí fuera de comentarlo ocasionalmente con mis amigos, los cuales, conocedores de mi afición, me han preguntado ya algunas veces qué pienso de que se haya separado mi grupo favorito.

Bueno, que ya era hora.

No es que se estuviesen volviendo malos (los dos últimos discos son bastante buenos, sobre todo Don't believe the truth), pero la cuestión es que en esto de ser rockstar, hay como una medida de hasta qué punto tu actitud es congruente y después de ese es ridículo seguir manteniendo cierta clase de shows.

Los hermanos Gallagher nunca han querido ser Lennon o McCartney, a pesar de las constantes acusaciones en ese sentido. Al menos no comparten la visión estetizante de la música de McCartney, ni el radicalismo activista de Lennon. Hasta donde puedo ver, lo que más abrevaron de las Ola Inglesa (aparte, obviamente de su sonido) fue la actitud de rockstar juveniles, descarados y peligrosos.

Prácticamente cada delito en el libro del rockstar fue perpetrado por los Gallagher, en especial Liam. Desde el rockerísimo acto de destrozar un cuarto de hotel (Keith Moon es acreditado con la invención del numerito), la rivalidad entre hermanos (que hemos visto desde los Elverly Brothers hasta los legendarios hermanos Davies de los Kinks) y las sobadas agresiones a la prensa y a otros músicos. La trayectoria de Oasis es como un expediente delictivo juvenil aderezado por fama, dinero, rock n' roll y harta cerveza y cigarrillos.

Nunca me han caído mal, debo decirlo. Siempre me fascinaron las historias locas en torno a ellos que sacaban en MTV (cuando MTV se trataba de, ya saben, música), y el primer video que vi de Oasis tal vez sea el mejor que hicieron: "Stand By Me", del Be Here Now. A muchos les fastidian por infinidad de razones: son repetitivos, copiones, conformistas, payasos, violentos, borrachos, malos músicos, etcétera etcétera etcétera... y aunque muchas de esas cosas tinen un trasfondo de razón, me parece que simplifican las cosas demasiado. ¿Quién no puede oir "Live Forever" y pensar que ese es el sueño de todo rockstar (y, por ende, de 95% de los hombres y 60% de las mujeres)?

Me dan hueva los grupos que se eternizan en sus roles autoimpuestos como "salvadores" o "símbolos" del rock. Estoy hablando de U2 y su fama basada en monstruosos shows y en lo que la consciencia de Bono esté ocupada en ese momento particular de la semana. Estoy hablando de los Rolling Stones entonando sus viejos himnos sesenteros y despojándolos de su valor icónico al traslaparlos con su irónica imagen de dinosaurios sagrados. O del mismo Paul McCartney dejando a un lado su enorme sensibilidad y talento para la composición y la melodía (seriamente, es uno de los mejores músicos en la historia del rock) para refugiarse en las seguras aguas de la complacencia y el reciclaje.

Oasis rara vez innovó algo, su música tiene altibajos notorios de un disco a otro, y se puede incluso argumentar que su meteórico ascenso a la fama en los noventa fue el resultado de muchas circunstancias afortunadas (principalmente, una fuerte dosis de "estar en el lugar correcto en el momento preciso"), pero dejaron un legado importante de cualquier forma, y yo me considero afortunado de haberlos visto dos veces en vivo, y de haber presenciado los años en los que la prensa los consentía llamándolos "la mejor banda del mundo", tal vez porque ellos mismos lo decían, conscientes de que no hay sueño más corto que el de un músico con guitarra eléctrica, e hicieron todo lo posible por que ese sueño se prolongara con su actitud, sus discos y finalmente, retirándose antes de convertirse en una broma.

So, Live Forever. And don't look back in anger.

lunes, 1 de marzo de 2010

Zinedine Zidane

Zinedine Zidane, el mejor jugador que he visto en mi vida, dijo que moriría antes de pedir perdón por su cabezazo a Materazzi, ya que los insultos de éste hacia su mamá son del tipo que no se perdonan etc.

Sólo quería decir, que independientemente de lo que piensen del perdón o no, al menos deben aceptar que Zidane es us personajazo congruente en sus acciones y declaraciones. El tipo es uno de los diez mejores de la historia, fácil. Siempre ha sido un ejemplo tanto en el campo como fuera de él, conocido por sus acciones de beneficiencia. La única ocasión que se le ha visto perder la cabeza es ese famoso cabezazo contra Materazzi. ¿Porqué habría de arrepentirse, entonces, si ha sido tal vez una legítima forma de reaccionar al grado de insultos del italiano?

Hay gente que está acostumbrada a cometer idioteces seguido y tiene que andar luego pidiendo disculpas que suenan vacías (p. ej. la cantidad de beisbolistas que han salido con lo de los esteroides), pero yo creo que un hombre es libre de permitirse un genuino estallido y ganarse el derecho a no disculparse, y mantenerse en su postura.

Y si he escrito puras cosas de fútbol aquí últimamente, es porque acabo de leer a Galiano y en serio que el fútbol ilustra muuuuuuuuuuuchas cosas en la vida.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Fuck you, Fox Sports (y un mini rant).

Hay un sujeto autodenominado "Sopitas" que escribe para el muy conocido diario deportivo Récord. El tipo es el clásico "Columnista, que no periodista" que escribe la primer cosa que se le ocurre, con un estilo "humorístico", informal y como si el tipo fuera un cuate más opinando babosadas en torno a unas chelas en un bar.

Nunca le he hallado particularmente el chiste a su espacio, y sus "opinones" a veces parecen más una entrada de blog que otra cosa (como cuando fue a Inglaterra y nos recetó al menos tres columnas acerca de lo cool que era ir a un Pub inglés lleno de fans del Arsenal y del AZ Alkmaar), pero hoy en particular si dijo algo con lo cualquier aficionado al fut puede identificarse: que Fox Sports apesta, y mucho.

Me explico. Ayer hubo dos partidos de Champions League, y yo, como cualquier persona sensata e inteligente, no soy fan del Real Madrid y el partido que me interesaba ver era el Milan - Manchester United. Sin embargo, los genios de Fox Sports sólo transmitieron el primero puesto que su segundo canal sólo es accesible por sistemas de paga (más exclusivos que el cable normal, que de por sí es carísimo), y decidieron darle a la prole clasemediera los partidos más chafas. Lo mismo hoy, nos recetaron el Bayern Munich - Fiorentina, y ya no pude ver al Porto (O Dragao!) vencer al insoportable y fresísima Arsenal (al diablo con el traidor de Cesc Fábregas, Barcelona no necesita a vendidos como ese).

En fin, que lo importante es que Fox Sports nos dio a todos atole con el dedo y ahora resulta realmente muy difícil disfrutar la Champions como Dios manda, que era a la manera de ESPN, que por algo son tan chingones: mejores comentaristas, horarios excelentes para las transmisiones y paneles de opinión más dinámicos y divertidos. La cuestión es que, en cualquier país más o menos avanzado, la gente obtiene calidad por su dinero, y ahora, como dijo Sopitas en su columna, ya no se puede disfrutar realmente casi nada de buen fútbol sin tener al menos tres diferentes proveedores de televisión por paga en tu casa, lo cual apesta horrible económicamente hablando.

Pero bien dicen, el pueblo (aunque tenga medios para pagar cable) siempre va a ser conformista.

Ah, y otra cosa respecto a opiniones que saca la gente por ahí. Alguien que conozco y cuyo nombre no quemaré aquí dijo que los huevos de Evo Morales es lo que le hace falta a los demás líderes de la muy mocha y mediocre América latina. No tengo ni idea de qué nueva locura habrá hecho el folclórico presidente de la República de Valverde (son los que salían en Die Hard 2, ¿verdad?) pero si alguien cree que sólo con "huevos" se puede gobernar uno de los ingobernables países nuestros que hablan en español y le rezan a Jaysus Christ, o que esa es la única cualidad que le hace falta a nuestro chaparro presidente en específico, debo decir, por eso estamos como estamos, y sólo a un sirviente se le ocurre seguir a alguien por tener "Bolas".

Y aparte no es que el tapón de alberca no tenga. Se necesitan muchos huevos para retar al narco. Lo que no se necesita es evidentemente inteligencia y comprender que un problema de salud pública no se debe tratar como un problema de inseguridad.

Pero yay, testosterona y valentía for everyone, que al cabo nos gusta conformarnos... y al menos ganaron Manchester y Porto y perdió el puto Real Madrid.

viernes, 12 de febrero de 2010

Ya era hora...

No he escrito nada aquí porque, entre bloqueos de blogger, andar armando proyectos, La Ilíada y el Super Bowl (Who Dat?!) , no he sabido que poner acá.

Pero era imposible no decirlo: QUÉ BUENO que al fin le estalló en la cara a Calderón el resultado de su ineptitud, autoritarismo e incapacidad como presidente. No creo recordar en todos mis años de vida (ninguno con ningún presidente que pueda calificarse de medianamente eficiente en su cargo) un bitchslap tan elocuente y eficiente como el que recibió de parte de las madres de Juárez. No lo creo capaz de recapacitar y enderezar más o menos el camino (esto es México, después de todo), pero, al menos nos sirve a los demás de solaz verlo ser increpado y exhibido de tal forma.

¿Y la "Nueva Revolución" apá?

lunes, 28 de diciembre de 2009

Pinches ojetes

Como aficionado al fut, también me gustan los dramas que se arman entre equipos. Y, también como aficionado al BUEN fútbol, obviamente no le voy al puto América, al cual malrayo parta y es un equipo al que sólo la gente culera y ojete le va (excepto mi buen amigo Rob, que sin duda se equivocó terriblemente con su elección de equipo pero no es mala persona).

Como sea, todos los pamboleros del país están al tanto de una de las tantas arbitrariedades que se cometen en México, en este caso, el conocido "Pacto de Caballeros", por lo cual no entraré en detalles acerca de qué significa.

Lo importante aquí es que Cuauhtémoc Blanco, flamante contratación del Veracruz, declaró contra su "amado" América cosas que todos sabemos: que son unos ojetes por no dejar libre a un jugador (Reinaldo Navia), que se quisieron ver gandallas y que aparte querían darle una ayudita a su hijito Necaxa.

Lo mejor vino hoy, cuando Michel Bauer -el presidente del América- y sus cómplices declararon, ahora resulta, sentirse tristes y ofendidos por lo que dijo Cuauhtémoc. Que ellos no son unos culeros, que juegan bajo las reglas y que son TRANSPARENTES.

Que chinguen a su madre. Y no sólo por ser quienes son, sino que sólo ellos serían tan descarados de salir a decir que son unas blancas palomitas, escupir en la cara al único jugador que les ha dado un título en los últimos 15 años y encima declarar como las niñas fresas y lloronas que son que se sienten ofendidas y heridas. Y aunque a lo mejor sólo buscaba yo un pretexto para tirarle al América, lo cierto es que en cualquier lado los que están arriba son gente arbitraria, prepotente y oportunista, y todos los demás somos los pendejos que ahi andamos de borregos, sea en deportes, política o cultura.

¡Feliz año nuevo!

domingo, 27 de diciembre de 2009

221B Baker Street

"To a Great Mind, nothing is little"

- Arthur Conan Doyle, Un Estudio en Rojo.

Siempre me llamaron la atención esos cuatro libros, colocados con reverencia en la parte más atestada del librero, compartiendo el anaquel con libros de Disney (de la hoy extinta editorial Novaro, que hacía los libros para niños más BADASS del mundo) de cuando tenía cuatro años y que mi abuelo me leía, material de ingeniería de mi papá, el Diccionario Enciclopédico Ilustrado de Reader's Digest o la colección Maravillas del Mundo Natural de Time Life. Sin embargo esos cuatro libritos me llamaban, porque en sus lomos leía yo títulos que conocía de oídas, títulos que en la tele (antes en la tele si se hablaba de cultura, aunque sea un poco) había oído o visto mini adaptaciones en esas loquísimas animaciones que pasaban los sábados en la mañana en Imevisión, o de los que mi mamá me hablaba con respeto y fascinación. Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino (el mejor libro que jamás van a leer en sus vidas), El Jorobado de Nuestra Señora, El prisionero de Zenda, Las Narraciones Extraordinarias, El Libro de la Selva, entre otros clásicos. La colección respondía al nombre de "Libros eternos para la Juventud" y recuerdo que la razón que me hacía no leerlos era porque Las Narraciones Extraordinarias contenían unas ilustraciones de quiensabequién (más tarde me encontré al mismo sujeto al leer El Halcón Maltés) que eran francamente estremecedoras. Qué onda con todas esas cabezas flotando, las severas e irregulares líneas negras, los rasgos torturados y con un leve brillo de insania de los personajes. La sola vista de esas litografías me hacía creer que esos libros escondían terror puro.

Sin embargo, el Volumen 1 tenía Los Grandes Casos de Sherlock Holmes, y entre las páginas más maltratadas de los cuatro libros había un título que me intrigaba: "La Aventura de las Figuras de Bailarines". Me intrigaba no sólo que estuvieran manchadas de humedad y un polvo café que nunca le he podido limpiar, sino también el hecho de que, a intervalos regulares en el texto, se encontraba esto:



Nunca, en ningún libro que hubiera yo leído antes, había visto algo así. Aquellas figuras me llamaban la atención, así que un día decidí dejarme de tonterías y leer acerca de ese tal Sherlock Holmes del que (obviamente) ya estaba tangencialmente al tanto de su existencia.
Me volví devoto de inmediato. Ese no era el tipo que tanto se ha parodiado, inglés hasta el punto del ridículo, con un compañero leal pero ingenuo, y con personajes complementarios y antagonistas caricaturescos. Éste era un genio, obsesivamente dedicado a la pasión de su vida, desentrañas la verdad tras la apariencia de las cosas, con una lógica fría y calculadora que no estaba exenta de un parco pero sempiterno humanismo, una especie de conmovedora convicción de que tales dones se debían poner al servicio de los demás. Y ni hablar de Watson, un médico militar siempre dispuesto a saltar a la acción, tenaz como sabueso y con la suficiente sensibilidad como para ser el cronista de las andanzas de la mente más fascinante que haya surgido en la literatura, y único verdadero amigo del genial investigador.

Tomemos esas figuras de bailarines. Donde cualquier otro veía simples garabatos, Holmes veía códigos, alfabetos cifrados y un sistema encaminado a un objetivo, que por regla general era de tintes siniestros. Y cada caso no sólo representaba un nuevo reto, una nueva aventura, sino también un vistazo a algunos de los rincones más oscuros del corazón y la razón humana. Porque Holmes se enfrenta varias veces a gente que es casi tan genial como él, pero inescrupulosa y sociopática, lo cual sólo hace pensar que cuanto mayor el conocimiento, mayor la necesidad de imponerle cerrojos. Y sin mencionar que, aparte, es un buen boxeador, tiene una respetable fortaleza y condición y no teme usar la rudeza si es necesario.

Y ahora que está a punto de estrenarse la cinta de Guy Richie que pone al Detective en una nueva luz (un proceso común y cíclico para todos los personajes arquetípicos), debo decir que me da gusto porque al fin veré una versión donde se retrate a Holmes como lo que es, y no como el intelectual lejano y eminentemente cerebral que ha alejado a la gente de leer sus victorianas, opiómanas y lodosas aventuras en el brumoso Londres del XIX.

Oh, y, naturalmente con el tiempo leí también Las Narraciones Extraordinarias. Y, obviamente, me hice fan también de M. Dupin.